
Dejen de desperdiciar su espacio al aire libre en invierno
Seamos honestos: la mayoría de los espacios destinados a sentarse al aire libre se convierten en lugares desiertos tan pronto como baja la temperatura. Es un desperdicio de espacio, y, lo que es más importante, un desperdicio de dinero.
Solucionamos esto con calentadores infrarrojos de categoría IP55. Pero en lugar de intentar calentar todo el área exterior –lo cual es prácticamente imposible–, concentramos el calor únicamente en los invitados.
Por qué el calor radiante funciona realmente bien
Si alguna vez ha utilizado un Calentador de aire forzado al aire libre, sabrá cuán difícil es mantener el calor. Un simple soplo de viento puede disipar todo ese calor, y uno termina tiritando de frío.
El calor infrarrojo es diferente. Emite ondas de calor que viajan en línea recta. No les importa el viento; solo calientan lo que tocan, como sus clientes y sus sillas. Usted no paga para calentar el cielo abierto; paga para que las personas estén cómodas. Cuando las personas no pasan frío, permanecen más tiempo y piden más cosas. Así de simple.
Diseñados para resistir las condiciones climáticas extremas
El clima es impredecible. Por eso utilizamos unidades con clasificación IP55.
En términos sencillos, significa que la carcasa es lo suficientemente hermética como para evitar la entrada de polvo, y puede soportar una lluvia o nieve ligera sin que se dañe. Puede instalarlas en el techo o en brazos colgantes, y olvidarse de ellas. Pueden soportar todo tipo de condiciones meteorológicas y seguir funcionando.
Algo sobre la alimentación eléctrica
Aquí es donde deberá hablar con su electricista. Estas unidades consumen mucha energía.
Si las conecta a cualquier tomacorriente normal, es probable que se apague el interruptor justo en medio de una cena de viernes por la noche. Eso sería un verdadero desastre. Por lo general, sugerimos utilizar circuitos dedicados para cada 3 o 4 unidades, para mantener todo estable.
La “zona óptima”
El calor radiante es muy potente. Demasiado potente.
Si las instala demasiado bajas, sus clientes sentirán como si tuvieran la cabeza dentro de un horno, mientras que sus pies siguen estando helados. Eso no es agradable, y pedirán ir adentro, lo que reduce su capacidad para recibir clientes.
La clave está en encontrar el punto perfecto. Por lo general, instalamos las unidades a una altura de 2,5 a 3 metros. Así, se logra una distribución uniforme del calor, de forma natural y sin excesos.